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Carlos Cano – Canción para Lucrecia

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El 13 de noviembre de 1992… hace hoy exactamente 30 años… Lucrecia Pérez, una mujer que luchaba por salir adelante en este país, murió asesinada por culpa de 2 balas llenas de odio y racismo.

Lucrecia Pérez había venido a España, a Aravaca, desde su pueblo Vicente Noble de la República Dominicana. Era una época, como recuerda el periodista Toño Fraguas en eldiario.es, en la que se les llamaba “chachas” a las mujeres que trabajaban en la limpieza de las casas.

Cuando llevaba 4 semanas viviendo en España, a Lucrecia Pérez le echaron a la calle porque “la chacha no sabe lo que es un grifo”, se quejaba la señora en cuya casa trabajaba. Claro que sabía lo que era un grifo y para qué servía. Lo que pasa es que en la República Dominicana al grifo le llaman llave. Pero hay gente que nunca ha querido entender que hay otras formas de ver la vida.

Lucrecia Pérez, con una hija pequeña de 6 años, no tenía donde vivir. Así que, junto a otros compatriotas, buscó un triste, frío y húmedo apaño en las ruinas de lo que en su día fue una discoteca llena de glamour para los jóvenes pijos de la zona, Four Roses.

Hasta allí se acercaron esa triste noche de hace 30 años un guardia civil llamado Luis Merino acompañado de 3 menores de edad. “Vamos a dar un susto a esos negros para que entiendan que deben marcharse de España”. Esto es lo que se decían entre ellos, según declararon en el juicio.

Al llegar a las ruinas de la discoteca y en medio de la oscuridad de la noche dispararon 3 balas. 3 balas llenas de odio y racismo. Dos de ellas mataron a Lucrecia Pérez en el acto.

Yo vivía entonces en Pozuelo, al lado de donde ocurrió. Y recuerdo todavía acercarme a la plaza donde cada fin de semana se reunían los dominicanos que trabajaban por la zona. Habían convocado una manifestación de rechazo. Y me conmovió la dignidad de esta gente. Me entristeció mucho ver que prácticamente estaban solos. Ni una sola de esas señoras que les explotaban en sus casas acudió a la manifestación para arroparles en su dolor. Pocos, muy pocos vecinos de la zona bajaron ese día a aquella plaza. 

Ya ves, el odio acaba en una bala… pero muchas veces empieza en esas pintadas de “negros fuera” o “españoles primero” que aparecieron por el barrio. O simplemente en unas miradas de rechazo.

Carlos Cano, el cantante granadino, meses después compuso una Canción para Lucrecia. Canción con la quiero hoy cerrar el programa y que sirva para recordar lo que ocurre si dejamos pasar el odio. Si callamos o miramos hacia otro lado.

Esta canción la puedes escuchar en el programa que aparece en el reproductor de abajo

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Seleccionado por
David Readman

Juntaletras o periodista de vocación y fundador de tuexperto.com. Amante de las nuevas tecnologías y melómano empedernido. Es un poco el culpable de crear esto.

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